30 tips for successful academic research and writing

This Sociological Life

Next month I am running a workshop on academic publishing for early career academics. As part of preparing for the workshop I jotted down some ideas and tips to share with the group which I thought I would post here. In the process of writing 12 books and over 110 peer-reviewed journal articles and book chapters over a career which has mostly been part-time because of juggling the demands of motherhood with academic work, I have developed some approaches that seem to work well for me.

These tips are in no particular order, apart from number 1, which I consider to be the most important of all.

  1. Choose something to research/write about that you are passionately interested in. I find that most of my research and writing tends to spring from wanting to find out more or understand more about a particular phenomenon that intrigues me. In explaining it to…

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Fragmento de “Si esto es un hombre” de Primo Levi

Primo Levi, capturado en 1945 y llevado a Auschwitz describe los Estados autoritarios de mediados de siglo XX. Salvando las distancias temporales, sociales y tecnológicas, los estados autoritarios y los gobernantes autoritarios continúan practicando las mismas acciones para ocultar la realidad que los acusa y les desagrada.

“En un Estado Autoritario […] la Verdad es sólo una, proclamada desde arriba; los diarios son todos iguales, todos repiten esta única identidad verdad; así también las radios, y no es posible escuchar las de los otros países porque, en un primer lugar, tratándose de un delito, el riesgo es el de ir a parar a la cárcel; en segundo lugar, las transmisoras del propio país emiten en las frecuencias apropiadas una señal perturbadora que se superpone a los mensajes extranjeros impidiendo su escucha. En cuanto a los libros, sólo se publican y se traducen los que agradan al Estado: los demás hay que ir a buscarlos al extranjeros e introducirlos en el propio país a propio riesgo, puesto que se los considera más peligrosos que la droga o los explosivos, y si se los descubre en la frontera son confiscados y su portador es castigado. Con los libros no gratos, o ya no gratos de épocas anteriores, se encienden hogueras públicas en las plazas. Así era Italia entre 1924 y 1945; así la Alemania nacionalsocialista; […]. En un Estado autoritario se considera lícito alterar la verdad, reescribir retrospectivamente la Historia, distorsionar las noticias, suprimir las verdaderas, agregar falsas; la propaganda sustituye a la información. De hecho, en esos países no se es ciudadano, detentador de derechos, sino súbdito y, como tal, deudor del Estado (y del dictador que lo encarna) de fanática lealtad y sojuzgada obediencia. Es evidente que en tales condiciones es posible (si bien no siempre fácil: nunca es fácil violentar a fondeo la naturaleza humana) borrar fragmentos incluso amplios de la  realidad.”

Gustavo Iaies “Terminemos con las excusas en educación”

  • Domingo, 2 de noviembre de 2014
  • Edición impresa

Terminemos con las excusas en educación

Gustavo Fabias Iaies – Educador – Especial para Los Andes

Los datos revelados del ministerio de Educación dan cuenta de que hay menos chicos en las escuela estatales, incluso, menos chicos en la escuelas en general.

Prácticamente, se observan 50.000 alumnos menos que en el año anterior, 300.000 menos que en el año 2003.
¿Por qué el dato es tan fuerte? Porque la explicación era que los chicos no aprendían más pero había más chicos en la escuela. Lo que esto confirma es que ni los chicos han aprendido más, ni hemos logrado retenerlos en el sistema. Al mismo tiempo, los datos del propio ministerio muestran el crecimiento de la educación de gestión privada, los que pueden se van.
Esa combinación es muy potente, menos chicos y sin tener los conocimientos que debieran es un cóctel muy pesado para nuestra sociedad. ¿Qué pasa con nuestros chicos? ¿Qué pasa con la escuela? ¿Por qué no podemos retenerlos en la escuela ni enseñarles?
El ministro y el jefe de gabinete explicaron la situación con tres argumentos que resulta interesante analizar.
El primero afirma que mejoraron los indicadores económicos del país, que la gente está en mejor condición y eso hace que busquen una escuela de gestión privada, lo que estaría explicando que si la población estuvieraen mejores condiciones aún, abandonaría el sector estatal, todos buscarían una opción en el sistema privado.

Este argumento ratificaría los problemas de administración del sistema que ellos mismos manejan, la ineficiencia de un Estado que no puede generar mejores condiciones en las escuelas de gestión estatal.
El segundo argumento es que la cantidad de huelgas y conflictos docentes en las escuelas de gestión estatal generan una discontinuidad en el trabajo de las escuelas que deteriora la calidad y la capacidad de contener a los chicos y que por esa razón las familias buscan dejar las escuelas de gestión estatal camino a las de gestión privada.

Si fuera así, la pregunta es por qué no intervinieron, no actuaron para pararlas, para hacer de gobierno, deautoridad. Después de 10 años el gobierno no puede ofrecernos este argumento, sin explicar qué hizo cuando los paros expulsaban a los chicos.
Por último, la explicación es generacional, la idea de que nacieron menos chicos y que la caída de los alumnos tiene que ver con el descenso de las tasas de natalidad y entonces, los números de matrícula caen. Lo cierto es que ninguno de los indicadores justifican semejante caída, no es cierto que hayan nacido tantos chicos menos como para explicar la caída.
Entonces, ¿qué pasa? ¿Por qué los chicos no aprenden ni se quedan en la escuela?
Evidentemente, el relato no alcanza, no podemos seguir buscando excusas, los problemas son más importantes que este tipo de argumentos.
Para que los chicos aprendan y estén en la escuela, los adultos debemos tomar algunas decisiones diferentes,en principio, tener claro qué es lo distinto que podemos hacer por ellos.
El relato de que es mejor que estén en la escuela y no en la esquina, que cuando se agota el diálogo no está mal que los chicos tomen la escuela, entre otros, no les sirve a ellos ni a la sociedad.

Los chicos necesitan que los apoyemos, que los contengamos, pero que también les exijamos. “Te exijo porque estoy convencido de que podés”, no aceptar lo que no debemos admitirles. Si pueden, los ayudamos para que puedan, para que aprendan, para que puedan construir un futuro.
En muchos casos, el discurso tolerante puede ser cómplice, si yo te dejo caer, te vas a caer, y eso no te sirve a vos. Te escucho, te ayudo, te acompaño, pero vos tenés que comprometerte con la mejora.
Basta de discursos justificativos, lo que necesitamos es comprometernos todos con la mejora, con que el esfuerzo, el trabajo, los incentivos, nos van a permitir mejorar. Y necesitamos reconocer al que lo hace bien y ayudar al que lo hace mal, si se compromete.
Pero debemos comenzar por arriba, por las autoridades, dejar de engañarse y engañarnos, el sistema no está bien, requiere un cambio importante, que demanda ubicar a los actores en diferentes espacios, plantear nuevas reglas y administrar los recursos con otros criterios. Y ellos son los responsables, y son muchos años.
No creamos las excusas, tenemos un problema educativo y lo mejor que podemos hacer es empezar asumiéndolo, aceptando que el problema existe y que necesitamos cambiar.

Con su permiso, Don Jaime

Desde que recuerdo, leer y escribir son puntos en el horizonte que me atraen de una manera especial. ¿Qué querés ser cuando seas grande? Enseñar a leer y escribir. Crecí, leí mucho, tanto que me perdí en las palabras y no encontré las mías. Siempre tuve mucho para poner en palabras, pero nunca sentí que fuera suficientemente interesante, ni relevante, ni bueno. Autocrítica feroz, inútil de tan feroz.

La semana pasada fue un tiempo para redescubrir los puntos en el horizontes, estos y otros, muchos otros.

Esta vez emprenderé este camino, perdido, abandonado, olvidado, pero lo haré con el permiso de los que han traído palabras que atraviesan y dejan rastro.

Con su permiso, Don Jaime.

Tonada del viejo amor

(Jaime DávalosEduardo Falú)

Y nunca te’i de olvidar
en la arena me escribías
y el viento lo fue borrando
y estoy más solo mirando el mar.

Qué lindo cuando una vez
bajo el sol del mediodía
se abrió tu boca en un beso
como un damasco lleno de miel.

Herida la de tu boca
que lástima sin dolor
no tengo miedo al invierno
con tu recuerdo lleno de sol.

Quisiera volverte a ver
sonreír frente a la espuma
tu pelo suelto en el viento
como un torrente de trigo y luz.

Yo sé que no vuelve más
el verano en que me amabas
que es ancho y negro el olvido
que entra el otoño en el corazón.